
Un libro de niños de final oscurecerse a petróleo girando lento
Paula Wynne
Pau Wynne nació en Xuxuy, vive en Salta. Publicó Illinois (Ed. La Creciente) en 2005, Cornisa
(Llanto de Mudo, 2008) ambos en Córdoba donde supo residir y reincidir. En 2011 publicó ILOB
(Perro Pila y Black&Vermelho, coedición Jujuy - BsAs). Integró las antologías: 30.30 poesía
argentina del siglo XXI ( Ed: :e(m)r; Rosario, 2013), Poetas Argentinas 1961-1980 (Ediciones del
Dock, Cap. Federal, 2008) entre otras.
Jokergirl
Duelo por las vidas no vividas
duelo vidas no vidas
medicina: este miércoles quiero hacer un duelo
por las vidas que no vivo
despedirlas y abrazar esta
aun cuando otras también serían hermosas.
Quién pudiera cristal facetado
separarse en gruesas esquirlas diamantes menores
viviendo vidas alternas
duelo del desdoblamiento
punto de corte
duelo belleza & juventud
duelo inocencia & fuego
duelo alteridad.
Recalo en la nostalgia de las no vidas
las vida brote en la oscuridad, verdeclaros
ahogados por la sombra del árbol.
Esta experiencia es nueva
tesoro de hoy, no te valoro
duelo lo que no está.
Otra vez, un rock fugaz, vengo por más
duelo vidas alternas
vida regalo, rock fugaz, perla gris de una noche
y esto, nunca me había pasado
Jokergirl.
Acostada con la experiencia muda
Nudo de lejanos hilos blancos
nudos blancos de sogas entre arboledas que cierran el anfiteatro
Querido estado del alma:
Hay una esencial calle en esta oscuridad.
Foco en lo nado, duelo órbitofrontal
devengo anguila y su pureza transmoral
me cuesta aceptarme, digo como si tuviera opción
envejezco desierta, cuerpo a pedazos
ballenosa y cansada la mirada
Ballenojo Vallenojo. Cuando no hay gozocuerpo
Bolsa arenosa vence mis hombros vencida
Plomo. Renunciaré. Emigraré
el sueño desierto y vacío de la libertad
Nudo de sogas negras. Fondo de nudos grandes
Representar cintura quebrada. La espigadora
Espigar hortensias vencidas
Corposa morsa ploma y lóbrega
¿A dónde se fue mi energía?
desvital, dolor de cuencos, vibrar metal
Estar cansada y en pie te aplasta.
Me miré en el espejo negro de mi taza de té
Y con mi pelo cubrí toda entrada de luz
en el reflejo tenue, apenas delineado de ojos y nariz en la circunferencia,
vi apariciones. Caballos espiralados de vapor ascendieron hipnóticos
hacia mi frente. Con los ojos cruzados intento descifrar el código de la adivinación. Todo esto sucede en el espacio de tres centímetros.
Naturaleza muerta habría alcanzado su perfecta forma florecida y disecada.
Uf, seca, ni llorar ¿y ahora? Los deseos que he visto pasar,
soy una ballena, encalle. Flama naranja en mi boca,
corpachada bajo el Mistol. Hubo euforia y muerte.
¿Esa panza es tuya o mía?
Infiel al presente, me inclino a la clarividencia o la fantasmagoría.
Enorme paréntesis de la vida que mis antepasados atravesaron. Tiempo mítico, bóveda nocturna negro estrellado y estelar azul marítimo de los barcos cruzando enorme océano por las noches. Brillos en la superficie del agua. ¿Esa panza es tuya o mía? Observo que atiendo a la consigna aún sin maestros a los que atender: que creo que la verdad está fuera de mí y alguien me la puede dar. Tengo lo que necesito, si necesitara otras cosas las tendría.
Hijo de madre austera y padre organización, impulso y orden, una agresividad cívica, fueguina y educada. Me gusta tu base.
Tiene los tornillos de la austeridad. Mi contrario. Libros, je adore mi anotador, geografía. El caballo representa los deseos exaltados.
Gran cabellera, hilos de fertilidad castaños y dorados. El desierto es un lugar propicio para la revelación. Como paisaje en negativo, es dominio de abstracción. Puro fulgor celeste, cegador. Diamante solo lo igual se encuentra verdaderamente. Nubes, océano de aguas superiores,
entre lo formal y lo informal, formas en perpetua metamorfosis.
Viacrucis
Usa la energía del viento para moler el grano.
Ruido y relámpagos tormenta. Quiero mi capucha medieval de sufrimiento, que caiga por los hombros, que tenga movimiento y que abrigue.
Me gusta lo piedra en lo río, tensión quieto y movido.
En viaje con mi padre, llegamos a una tienda donde intento cambiar una camisa de corderoy azul. Ex amante está sentado al costado de una cama con su cuerpo de obrero y sus hombros caídos. Sueño de siesta.
Colonia de vacaciones, trabajamos una larga temporada,
nos veo riendo y envejeciendo. Buscamos nuestro caballo en los confines, donde ya se ve el descampado y la fila de casas militares.
Hablamos de vidas pasadas y de cómo el trabajo casi siempre consiste en organizarlo todo como si uno ya hubiera muerto.
Puerta blanca de nuestro consultorio, tormenta en ciernes y ninguna de las cuatro llaves en mi llavero puede abrirla.
El maestro como un gatito se sienta a mis pies, me dice que no sabe si se está volviendo gay, le pregunto si se refiere a hombres o a que en su obra hay sensibilidad emocional. Cuenta que ya le pasó, digo que en su museo debía sentirse bastante solo. Debes sentir un remolino, digo,
y me toco la boca del remolino estómago.
Saliendo por el pasillo del monoblock, la galería cubierta, se ve el edificio del frente. Son cuatro pisos de ventanas abiertas
saturadas de personas desnudas componiendo cuadros fotográficos,
pinturas vivas similares a las estaciones del viacrucis.
Besos con amor
¡Sin tesis, qué brillante! Lo que reluce es siempre en la luz.
Besos con amor daban alegría a las personas. Su anhelo era enamorarse como en el renacimiento, prueba de resistencia, no diría que pasando ninguna posta. 20 veces me mude y no me abrazo al algarrobo.
Tres veces mi peso en pertenencias. Hoy sentí el cansancio acumulado de todas mis mudanzas.
Un libro de niños de final oscurecerse a petróleo girando lento
Una planta marina, no, alguna criatura eléctrica subiendo en la marea.
Sería alguna piedra mineral en cueva tropical húmedas paredes.
Sería espiga, árbol de moras, embriaguez en la tierra árida, verano y ocio.
Mirando una nube. Del rojo más intenso pasa a un verde sucio que se marchita. Lo dijo el cielo. Una pileta vacía es onírica. Pasa,
sentate. Agua estancada en el fondo, un resto que no ahoga.
Y el celeste de azulejos chiquitos verde agua. Aire y acústica.
Adentro de la pileta hace menos frío pero tampoco te dan brisitas de parental viento norte. Pasamos del arte de la conversación y nos perdemos en la habitación. El insoportable proceso de conocimiento.
Pesan las bolsas de supermercado en la cuesta camino de tierra.
Hilos de un metal flexible, no tengo cómo concluir algo sobre algo.
Divergente detergente, guantes de látex amarillos caminando descalza en los caminos. Las manos enguantadas para con mucho cuidado tomar lo que uno toca. Gotitas de sangre en el asfalto. Solo dos, discretas, a la altura de los oídos. Y ese sonido de muñeca rota. Profana sinfonía impar la celeste y el rosado, el corazón por suerte destrozado. Un embarazo negro perlas de plomo y lava por los cachetes, áspera la cara, ojos rojos.
Lágrimas de llanto mineral. Transmigrar a los paisajes apropiados.
Orquídeas luminiscentes, una superficie láctea astillada.
La hortensia en el aguacero
Se dobla ploma. Flor vencida
Lo sabio o la trampa
La trampa de lo sabio
Lo desvital de la trampa de lo sabio
Ese al que juzgo, resulta mi mejor consejero:
El elefante quiere crash.
Difícil Decidir
Difícil soltar bueno por desconocido
difícil aferrarse a conocido habiendo tanto nuevo y bueno
Duelo del Ángel de la historia / Selección natural
hasta buscarme me asusta
que encontrarme pretendo
Mientras me distraigo del futurollegohacerato
Pozos barrial, ripio craterizado camino trozado
trozas mi dirección ciega
me equivoco en que no quiero equivocarme
pesada hortensia que absorbes de tu macetón inundado
Me gustaría que la vida lo solucione por mí
por amor.
Galpón de heterodoxos
Rompí las imágenes del amado. Destrocé la vieja felicidad
y guarde sus pedazos. A esto se ha reducido el santuario del nosotros.
Se ocupan de mi doctores. Picture me in a Hospital.
Solo yo puedo entender mi condición. Dado que no he muerto, osémonos.
Será la llovizna, lo impensado. Cuadras atrás quedaron los rebordes de una zanja y su canal de río chocolatado con bravas aguas. Vuelve la poesía, sientola cantar. Sube guiada por la música del cerro.
Busqué la iglesia del canto coral, imaginaba algún galpón de heterodoxos.
Cuadra por cuadra, hasta donde ya es un callejón de monte.
Juzgué que sería todo una alucinación. Vagar sin rumbo,
sortear el decenio de la zanja abierta. Barro lastimado.
Dalia ensombrecida, dalia flor de pétalos vuelta al Cielo.
Dalia tirada. Ocaso de una dalia.
Tres soles núcleos naranjas volando espesos
Estamos en un galpón oscuro de chapas, aturdidos por los bafles, entre humo de tabaco y luces estridentes. Rayos verdes y relámpagos de flashes nos muestran pálidos congelados. Busco al Negri, le consulto por mi ojo,
le muestro la cuenca, el ojal derecho se corrió 3 centímetros de su lugar,
mi cara plastilínica estirada plana a un costado y en el centro me quedo el ojo, el globo ¡en un nuevo ojal improvisado como tajo para que pueda ver!
Tercer ojo, nada espirituoso, ya que lo que le cuento enseguida, tras que no me está escuchando, que la vieja amiga, me pegó y engañó, me robó.
Busco su apoyo y el de todos para un escrache justiciero caerle en banda. Vamos por una ruta, yo en bicicleta, ella por delante en un silencioso auto blanco de vidrios espejados. No sé que ella, franca enemiga está ahí.
Así que me sorprendo cuando la descubro ya arrojándome tres huevos desde la ventana del techo de su limousine.
Tres huevos que se rompen en mi cara.
Pánico, me caigo de la bici, me doy vuelta, salgo corriendo.
A media cuadra me doy cuenta y vuelvo por mi bicicleta,
ni el auto ni ella están ahí. Esta mi bici, inocente e impoluta, volcada
en el asfalto, verde esmeralda con asiento de cuero negro.
Lo que no está es mi teléfono naranja. Luego, en el galpón, esta ella, la ladrona. Negri la invita con una seña y la introduce en el grupo de bailantes en la pista. Cuando se acerca me erizo, vellocidades y cabellos iracundos. Comienza una pelea, ella niega yo acuso. Enumero evidencias.
Con indiferencia yonqui enuncia: si yo te lo robe. Se encoge de hombros elegante. Le cuento al Negri todo lo que hizo y la composición que vi en el momento del ataque. Los huevos ya venían explotados en el aire de su arrojarlos con tal violencia desde un blanco auto de vidrios espejados, a la suficiente velocidad para que la resistencia del aire los quebrara.
Y llegaron a mí crudos, descascarados. En efecto, vi tres yemas suspendidas en sus amebas claras volando hacía mí, tres soles núcleos naranjas volando espesos y proteínicos a mi cara.
Mil ojales de anhelo en un raso celeste italiano
Móvil Brillar micro puntos de sol punteando en formación en el lago
que se revela tierra profunda. Millar de partículas destellan el aquamansa.
Bailan coreografía estática, sin desplazamientos. Líneas ondas, agua habitada. De pronto el sol, desde la superficie, me señala, redondo dorado plano y cola cometa, astro y estela, pija de sol. Receptiva como las aguas
de este dique, te siento destellando, dorado dotado, has venido a darte.
El collar de momentos, me queda holgado, descanso de pensar,
me la juego, mando un emoticon. Soy dique voy a lo dorado.
Qué triste cuando parece que no puedo ser espontánea.
Ojalé con tijera de una sola mano,
abrí mil ojales de anhelo en un raso celeste italiano.
Rosa celeste hortensia azul erguida.
Ramo sobre hierro, deseo de gustarte.
Mira esas nubes, como tienen forma de animales malos
Es como la bruja de Blairwich pero el desastre está en la mirada
¿Qué hace mi chico lácteo allá entre ellas? Ayúdame si te incumbe, digo si es algo de tu jurisdicción. Como el agua, me adapto a las superficies que recorro. A un terreno picado jamás le pediría que me impida caer.
Hacete cuenco si me queres. Aquí en el pradito, con el cuaderno entre las piernas cruzadas, sobre el verde podado por ovejas. Nublado con sol, intermitencias. Ovejitas bebé, una cabrita panda, que ya un exceso:
brinca por el prado. Un caballo hace puchero sobre un pie.
Veo una cabra parda y su cornamenta, de mi color,
me mira fijo desde la ensenada. Claramente el diabólico
¡Hay una cabra dálmata! Otra lleva un pantalón cowboy, desflecado por detrás. Un tipo babasónico y formal. Y allá van los peludos,
gordos cachos de algodón con caritas azúcar negra.
Abrieron su flujo de manada, caminando me rodearon como el río a la piedra. Sin atropellarse continuaron su tumulto,
lo móvil adaptándose y recibiendo a lo inmóvil,
yo roca quietísima en el centro. Las cachorras, curiosas
desde el fondo y protegidas por la masa se acercan a verme y olerme.
MáPá
Mapa que me señalas caminos sendereables, estructura de nervaduras
árbol arbusto. Voluntades consecutivas de seguir transitándolos,
territorio que te abres bajando de las grandes avenidas. Venas, dendritas, ríos siguen el flujo contrario, de los pequeños afluentes a los arroyos,
sus cascadas, sus desembocaduras en ploschos ríos mayores lagunomares.
Planta creces nervadura de la raíz, preformas forma arborescente que presenta. Árbol seco en Alto Comedero una escultura.
Siento en mí mutacencia, arborescencia, el futuro seguiré
sendero, tiempos de arborecer próximas nervaduras terrenas.
Largo pelo que te secas en las puntas, largo será el espíritu.
Tanto la lame que la deja aterciopelada. Orquídeas azules cayendo torcidas en su camino al cielo, la sed las vuelve a buscar. Mirar una cosa y ponerse en su lugar. El Río lame a la piedra que se aterciopela verde musgo claro vibrante. Vamos a verla y celebrarla en la luz.
Es un animal emocional y si está sola se apaga. Pierde su alimento.
Contacto y retirada. Me molesta la gente a mí alrededor mientras escribo lo que me produzco con ellos. En mi garganta lija lijado fino, una serpiente del agua mide veinte centímetros y nada por la superficie.
Se desliza al ritmo de su respiración, su musculatura ¿será como una trenza? Mi anhelito azul ayer se me perdió.
Leo los trazos de lo obvio, lo que ya está siendo.
Que estuvo distante sin cortarme el hilo, ya está siendo.
Reúno la mirada clarividente con la voz herida.
La escena es la de la partida. Que se va una y otra vez.
Pueblo de Calilegua
Mayo frío y nublado, pueblo de yunga triste. Humedad entrando por las casas hasta los pulmones. Parroquia San Mateo, al frente la serpiente en la liana y las visiones que vine a buscar. Esperando a los amigos me cebo unos mates entre perros pilas y sarnas que se rascan, como yo.
Un desierto cálido, dunas y cielo morado, olas tornasol avanzan en la arena.
El nido lo hacemos el amado y yo, con nuestros cuerpos formamos un corazón. En mi panza vacía se hace el espacio para nuestro hijo.
Pido a la medicina que sane en mí. Yo, tan tubo ahuecado, torso que anhela.
Legado irlandés, tomo ese poder que es pulmonar y en mi escritura.
Ahora este dolor de plexo, puerta cuántica, vertebrado reflejo de dolor desde la espalda hasta la boca del estómago, son tus manos en mi espalda,
caja torácica. Tus manos me sostienen como sostener un bebé.
Y de tus dedos mis costillas de energía azul luminosa.
Las constelaciones en los cielos morados del cálido desierto en el que anidamos, son las del amor y las madres.
Las madres acompañan y propician desde el firmamento,
en forma constelar, dibujadas por estrellas. Y por tierra la hermana y el padre caminan una duna del desierto. Así se alinean de a pares, las parejas como se presentan. Brisas cálidas, en el espacio vacío de nuestros vientres una energía circular naranja, el espacio de nuestro hijo.
Anidamos en ondas tornasoladas entrando por los horizontes.
Cuerpo de arena tendida, cálida respiración en la noche cósmica.
Sanación, benefactores eran enormes como constelaciones.
Trillón de soles lejanos de la noche.
Me apoyaré contra una ventana y que bailen a mí alrededor
¿No seré un poco exagerada con tanta felicidad?
Una aparición, tres perros pila y alguien muy seco llevándolos.
Un nuevo horizonte de conquista interior: el paisaje.
Valles, mares, montañas, amo que sea una comunidad de dioses,
un árbol genealógico milenario y nosotros ya somos la particularización fractal que viene después del después del después.
El dictado de un sueño frecuente a una florista del mercado de Flores.
Sufro un mal hecho de cansancio y dudas. Dormí pensando.
En mi sueño tenía la forma de un chateo monstruoso y una chimenea.
No es el momento. Me miro de afuera, juzgo el arrebato.
Leche en la olla, media evaporada disminuida, nunca en la taza.
No hablo de brutalidades, pero entre terciopelos ¿Compro o no compro el mazo? Soñé que encontraba la plata. No sé esperar, ni concentrar, no sigo el camino ¡Dame una señal! Quizá me las das y yo las pongo en duda.
Tu padre, él y mi padre, que sufría dolores de Árbol. Si la sexualidad de mis padres es mi acto fundador, Z es herencia nórdica cielos de cemento y mares grises embravecidos. Austeridad, conquista muda de mamá y los suyos.
Presencia de sangre celeste tradición mamífera del Sur. Pasada por un haz de oro polvo suspendido en el aire, el sol que alumbra lateral.
Los wayruros pochoclos explotan almidón de fiesta en la olla
¿Qué sería esa herencia de preocupación por los propios? una ley antiseparacionista y sin embargo los Árboles están llenos de gente cruzando océanos. Mira a tus papás, como Paty y Robert, se siguen sosteniendo ping y pong. Atesoro un tesoro que no tengo, que se posa a mi lado.
Con suerte caminemos un buen rato. Cívica. Mi árbol más lluvia de los tiempos. Metáfora de: se subió a un avión, o un barco.
Voy al espejo a verme llorar compruebo que entonces sí tengo sentimientos.
La hortensia en el aguacero se dobla ploma
Dos hombres suben un atado de hortensias azules al cajón de una Hilux gris.
Con vos aprendí mi voracidad en el sueño afiebrado. Dando amor dando amor, alternando destinatarie. Vi mi falta de ayuno, mi gula, errabundez.
En el sueño como cinco platos copiosos. Craving de amor, aguacero, noche.
Collar de cuentas de avaras, mis ancestras. Vengo al banco de piedra a sentarme a contemplar hortensias. Hortensia morada, hortensia verde claro,
grueso tallo. La mariposa blanca, el pirpinto, son dos hojas de flor de hortensia que se desprendieron al vuelo. Crecieron y planearon juntas,
se elevaron bailando en el aire. Un diamante de Joker.
El espacio celeste entre las copas de los álamos, los molles y las tipas cruzadas. Dos de diamantes, el que encontré en la puerta del autoservicio.
Las alas de la hortensia sobrevolaron el agua.
Meciéndome, las vi. Tajo de tierra roja. Tajo.
¿Qué conclusión más que la deriva del acontecer mismo?
Quisiera que alguien me lo dé generosamente ¿podrás ser vos?
Hagamos algo más grande, un nuevo barro. Creemos a los nuevos seres que nazcan de nosotros. El cambio llegó. Siempre me gusto cambiar.
Mi sexualidad como una llave. Pelilarguísima, no puedo salir del ensueño.
Piscis redoblado. Los años no solo no me enseñaron, sino que me quitaron cosas que antes sabía. Como decidir. As de bastos, ramas cortadas.
Elecciones, gestión de la energía.
Dignidad de Bancarrota
A vos me encomiendo, energía de la biología, qué paz ni qué paz.
Súper poder de la especie penetra por debajo con su rayo de vibración ultranaranja. Sube magma sentible, asciende y te vuela las mil células corteza expandida. Ideas, hay la experiencia.
La tecnología y ella se amaron esperando. Fuerza, luz viajante de las estrellas, fría infinita, actúa sobre el calor eterno del magma para crear rugido creador. Metete en el lago. Soy rock fugaz.
Vivo en una espaciosa casa vacía. Año sin amor. Lágrima espesa.
Consuelo de musculatura, convicta deportista. Épica y cansada.
Una historia de la era Toda. Calor de músculos, en el camino dejé la lírica,
salí a cazar la belleza de los cuerpos y en el combate concedí todas mis atenciones. Fuego magma en hombro nadado,
dulces sueños de melatonina y esperanza.
Mal de romance, todos duelen. No hay amor, el mundo se quedó sin.
Lo siento por todos. Acuíferos que fueron dulces.
Disimular es la miseria. Dignidad de bancarrota. Es infinito, nunca terminará. Con un gran esfuerzo de translocación virar el alma que también se equivoca. Todo es discutible, no se puede pensar sin que te exploten las dicciones contrarias. El amante tiene la misma espalda blanca rosa a lunares que mi madre. Desamparo infinito no verte.
Por millar, mi amor
Y aquí estoy
En el ventanal más Hooper de una estación de servicio
Mirando los autos pasar, las ovejas, las nubes.
Espero que llegue mi nuevo sueño de amor
Soy peinado cuerpo lóbrego que anhela.
Profeta se viste en la noche de lluvia y sale por el antojo que primero indujó
en mi naranja orgasmo suspendido de panza mansa.
Una sugerencia dulce; compota de pera flameante
Capa sobre capa acumulando materia encendida
Acumulándome Cumula nimba, mansedumbre
Soy el océano en cópula continuada con el Sol
Serpiente naranja y amarilla, un cometa estático dentro de mí.
Ontogénesis de bigbans naranjocelulares y aquaexpansión en mi vientre
Por millar, mi amor
Vísceras acomodarse, llega del mar, viene nadando la fértil agua.
Soy océano soleado por dentro.
Autopista de ocho carriles para nuestros deseos que se nos presentan claros,
circulando hacia el poniente.
Longatarde, naranjofucsias en turquesas despejados, la vida cambia.
Canal de Panamá, todo el longorío de la sexualidad de la especie en caudal
Nace un milhijos nombrado por la voz bautizante que lo recibe y canta,
Pequeño Frankestein, Jokerman.
Purga plasmación en verso sobre cuaderno en gris
sueño magma, savia goteando su plasticola entre filamentos
Última fertilidad, se detiene en la estación
¿Naufragaré? ¿Qué tan pronto?
Match
Iniciose un intercambio de dígitos
Hubo perfiles y megustas
Apareció jugando a esconderse en los postes
Llegó con perfecto humor y desfachatez.
Soy Atreio montada en su lomo café con leche dragón labrador
Atravesando caschi el celeste con un minijoker como conductor.
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