Publicaciones

martes, 5 de agosto de 2025

Poemas leves

 

Poemas leves

Claudia Villafañe Correa 



ARDE



Seducida con erótica paciencia.

mi mano teje su caricia

hilando el suave vellón de la poesía.

En cada punto de la trama

hay una gota de sudor.

Arde la poesía

y en este incendio de palabras,

ardo yo

NÁUFRAGOS



El amor es una ola

que nos lleva mar adentro,

para devolvernos náufragos.


                                       

                                           UN RIO



Cuando el amor acontece,

el deseo es un río

que fluye en ambas direcciones.



LA MISMA GOTA


Lo profundo, lo absurdo, lo profano

todo en la misma gota de agua.

Mi mano, la taza de tu sexo.

Tu boca, principio de mi cuerpo.


CORAZA


Me llamabas tu rosa

¡Cómo si fuera cierto!

y era toda de espinas

mi coraza invisible.



                                       EXTRAÑOS

Hemos cambiado.

Ha girado el tiempo

con sus goces y daños.
El salitre de la espera

palideció tu nombre

y me es extraño.

Las estrellas, caen cada noche

sin que tu mano me escriba,

sin que mi mano responda.



                                        MI AMOR

Mi amor es circular, no tiene orillas.

Sin mensura, sin definiciones oscuras,

simple como un papel.

Claro, como la diáfana luz de sus pupilas.

Reverbero y espejo donde el brillo

me devuelve mi imagen

limpia, hasta del polvillo de oro del sol.


                                       ABSURDO

Hoy te vi. Eras y no.

Me engañaron los ojos

con mi consentimiento.

Sé que es casi un absurdo

verte en la muchedumbre,

pero a veces, sucede.

Con sobria timidez,

sonrío al extraño,

para perder mis pasos,

de tanto hallar los tuyos.



HIEDRA


Ésta, mi inquietud de enredadera,

te toma desprevenido

y enlaza con sus dedos verdes

tus extremos y tus aristas.

Trepa haciéndote suyo,

bebiendo tu aliento con sutil caricia,

desgarrándote el corazón

con los pedúnculos de mis dudas.


INDIFERENCIA


Sé que no se amarra la luz

en el hueco de la mano

ni se atesora un gemido.

Es ilusión sin contenido

Pero mientras más indiferentes

se vuelven tus ojos,

Más, te pertenecen los míos.


VERBO



Yo amo, tú amas, él ama.

Nosotros amamos,

                                                 más allá de la conjugación,

pues hacemos del verbo,

un ejercicio diario de amor.

A VECES



A veces
                                        nos moríamos de amor
y otras tantas
nacíamos

CUANDO VUELVES

Llegas como el viento de agosto
desprendiendo las hojas de los calendarios.
Entre tus corrientes y laberintos,
pierdo mi razón y busco la tuya
Todo es urgente, irrepetible, indómito
y te sigo como un cachorro, 
como un periquito mudo, 
como un soldado de batallas perdidas.


MUJER DESNUDA

Todavía húmeda, 
la boca consiente y suplica 
que no le falte el beso 
de la ultima cena.
Él, recoge su ropa y se calza los zapatos
con habilidad de otras despedidas.
El cigarro en la boca titila distante.
La mujer desnuda sus palabras 
y llora como Eva, fuera del paraíso.



Origen del miedo

 




Origen del miedo

Claudia Villafañe Correa






LA INTELIGENCIA DE LAS BESTIAS

Los caballos han trepado a pastar en las vías, el tren urbano no tarda en pasar, ya suena cerca el aullido de la locomotora. Por un instante, el dorado pelaje de una yegua brilla al sol mientras come tréboles de primavera por entre los rieles. De pronto, levanta la cabeza y relincha mostrando sus grandes dientes amarillos. Entonces, todos los caballos salen del área antes que la máquina feroz haga tremolar sus lomos, con el grito de acería dolorosa.


SOCIEDAD ANÓNIMA

                                       

Observa con atención a las hormigas y con un dedo regordete, desvía la fila militarizada afuera del jardín. Hincha el cuerpo rayado con su amplia boca de batracio y a los saltos encuentra el hormiguero. Sobre un nido de espuma, en las umbrosas galerías que construyeron las hormigas, desova su futura progenie.


NATURALEZA MUERTA


Ha dejado de llover, los pájaros del monte vuelven a cantar sus estribillos. Sacuden los trajes mojados y acomodan las plumas con el cuidado de un sastre. Nada parece extraño, son los últimos goteos. De pronto, una corzuela lanza su grito entre las fauces de un jaguar y de nada sirve su puñal en la frente. Los monos revolucionan la espesura, llevan la voz hasta los confines de la selva ¡Cuidado, ha caído un habitante del paraíso!


Para los interesados por más miedo hacer click

DESCAMISADOS

 




Gustavo Rubens Agüero



El Canario en su jaula

 

Maldito canario

                           conoces la libertad,

con cierta insolencia vuelas

hecho  limones  tu plumaje.

Oye dulce cantor, flautín de melodías célebres,

tú sabes  de escenarios  acústicos

desde La Habana

                                  hasta  Las  Malvinas,

ya no eres  remanso y ternura al crepúsculo.

Buscas el nido del ayer

con ese trinar de melodías campestres

no puedes estar lejano de mi mirada furtiva…

 

Porqué te quedas ave domesticable

                                      -hacedor de acordes-

si  soy el espantapájaros.

Recuerda forastero

                   como alambré  mi soledad

y se apagó la vela de la noche,

no pude soportar tanto silencio:

quién picoteó los oídos del amor.

 

Ya no eres  volátil hermosura

salida del  reloj  del  bisabuelo.

Espera:

             el porvenir es ilusorio,

alguien manipula este péndulo de arena.


 

 

Todo está perdido bajo tu caparazón exitista,

hay cierto artilugio en tu forma de cantar,

             pájaro de la costumbre.

Sopla esa flauta traversa

canario engreído de tu balada.

Hay tanto cielo desparramado

elige un tropel de nubes y desaparece.

 

(9 de abril de 2010)




Carta a  la tristeza antes de acostarse

 

Óyeme  arcaica compañera…

Tú que vienes del país de la  sal

escucha mis plegarias con la  noche.

                              

Andariega  del   desierto,

¿por qué tiemblas?

Apaga el fuego de tu soberbia,

                         hija de la tempestad.

 

Mira  damisela  de cierta popularidad

no te ocultes bajo el rostro del romanticismo,

no puedes quedarte

                                          si tocan

la aldaba con desesperación.

 

Escucha: te he visto llegar en puntas de pies

entre las sábanas del ayer.

Cuántas noches mi vida fue tuya

en los páramos del nunca jamás.

                          Oh tristeza perversa…

¿Por qué me niegas mi prometida

al cólera de tu melancolía?

 

Ayer ninfa, país de los desaparecidos.

Yo escuché tu canto crispado  y sobrevivo.

 

Grita, gira, solloza tu condena más terrible

para cuando ella despierte.

 

Entrega tus alianzas al olvido,

ya se desató  la tormenta  con esta flor…

 

(22 de abril de 2010)




Virgen de Urkupiña

 

Juntando palabras

                                           bajo

la resolana del patio de la casa.


El saludo a los promesantes

                               con la sonrisa de ayer.

Escampan ademanes este cielo bermejo.

No ocultes el amor entre  helechos.

Es el fulgor tus ojos  creyentes

ni  tiempo para matizar tus labios,

al espejo  la alegría si llegan  devotos

                  y bailan caporales.

 

Estruendos, bengalas, papel  picado y serpentinas

para la virgen que está el cerro de Qillacollo,

hay que cargar las piedras de la misericordia.

Ya están los padrinos para la  celebración,

las piadosas,  amigos,  parientes y  esclavos.

 

Otro año  más la pasante hace la fiesta.

Cantos  del  alma  haciendo  el  novenario,

agradeciendo a la Pachamama.

Una  copa  de vino para la tierra,  si estamos juntos.

Otro para la peregrina y el último de rodillas para

vos  Virgen antes que el invierno  me deje solo.

 


Que se haga grande la chuspa de dones,

mi corazón de coca  delira.

Ya está la cena, tu nombre con los vientos

                                                                   de agosto,

las quince velas y la oración de nosotros

en el arco de los deseos.

Deja que el Yatiri  conjure  estos corazones

nacidos

                                            para estar juntos.

 

(15 de junio de 2010)



Cremallera la noche


No  apagues  el teléfono

                                        esta noche.

       

Tu estampa  al  humo  escarlata,

                                  la fatigada huella

elogió tu destino.

 

Ya abierta la maleta de plumas,

                                     baila  marioneta  

un  alba  en  la  acechanza.

Sí  te  vas  no  olvides tus  botas                                                                                             

al  ritmo  de una disco pasada de moda,

bailando con un motoquero.

 

Oye: Ángela  toca  los  teclados

con sus rubios cabellos de muñeca

de trapo.

                                         Crees  verme

al delirio de  cuerpos

                                    que se abrazan.

 

Olvida  la cicatriz del  infortunio,

una copa de  vino  el  rancho

                                              los alegres.

No apagues  la  música  de tu cuerpo.

Enciende   salamandra   tus  huesos.

 

Entonces  señora: la ciudad es suya.

Se abra la cremallera de la noche:

las bestias de  la  pasión

                                       libres otra vez…

 

(28 de mayo de 2010)


La  pequeña Lulú

 

La rizada

                   cabellera recogida,

con ese vestidito colorado

encontrarte con Toby

                  -muchacha de barrio.-

 

Salta  al elástico en el patio de la escuela

            compañera de  infancia.

 

Inquieta Lulú: luna menguante

                        con tu  amiga  del salitral,

bajo  la farola

                        de  falsas  promesas

-en medio  la intifada  de la noche-

hay que zurcir tu corazón de porcelana.

 

Junta  retazos del destino

cuando  no te importe nada de mí,

con ese trébol  escondido en tu cartera

                                                       de vidrio,

tu  peluche

desgarrado  por  la soledad.

 

Apaga la constelación de Orión

- infanta incorregible -

sopla  vestigios  esta historia

te he amado

                   en el páramo

                                      del nunca jamás.

 

(12 de Junio de 2010)


Música sin calesita

 

La caída

                                   no importa

mi viejo amigo del  jazz. Hay glorias

y  olvidos  en  tus películas de  nitrato.

 

Desde Santiago –niño pródigo-

tu travesía  medio  

                                de  albatros.

Una plegaria antes de huir del monasterio

                                                de tus padres;

hay un  sueño  conjurado en un burdel

                   los marineros del sur.

 

El  perverso  exilio te acorrala,

ese  belfo  de arena   huye

                                              tu memoria.

Beben este vino  tus antepasados.

No sé de tus pasiones  ni  de  huéspedes

              cuya  sonrisas  ya  no  están.

 

Inusitada  manera de enamorarte

de una mujer de  cosas simples.

¿Adónde vas cartógrafo por la ruta

                  de  Bolívar y San Martín?

 


Tus zapatos nómadas  sin otra región

un corazón de espejismos.

Son  molestas   cadencias de una mosca

en  el  país de los desvelados, ni siquiera tiempo

para despedirte de tu cumpa  poeta.

 

El espantapájaros  espera el último colectivo.

No puedes dormir silbando esa canción de amor

si el mundo es una calesita sin música.

 

 

(16 de junio de 2010)


Cofre del arco iris

                                          

Después,

              el naufragio

                                en Isla de Cañas.

Aquí   el  azote  del  río.

Esta llaga  mi  axila,

                          la certeza del búho

perseguido  sin   noche.

 

Descansa  mi ojo cíclope

espanta  las bestias del sueño,

hace tiempo  amanezco:   espinas

           mi cabeza vagabunda.

Masticando rizomas de peyote,

oigo  al  viento  respirar

                                     en  la  aldea.

No recuerdo  el vértigo del odio.

Rema  silueta  mía  en una  barca

sin otra bitácora  que el diario existir,

la precaria choza  construyo

                   para desatar  el erotismo

-la hoguera sin remordimiento-

y dialogo con el señor Wilson

sobre las profecías  Mayas.

 

Descargá la versión cartonera de Descamisados acá