El Canario en su jaula
Maldito canario
conoces la libertad,
con cierta insolencia vuelas
hecho limones tu plumaje.
Oye dulce cantor, flautín de melodías célebres,
tú sabes de escenarios acústicos
desde La Habana
hasta Las Malvinas,
ya no eres remanso y ternura al crepúsculo.
Buscas el nido del ayer
con ese trinar de melodías campestres
no puedes estar lejano de mi mirada furtiva…
Porqué te quedas ave domesticable
-hacedor de acordes-
si soy el espantapájaros.
Recuerda forastero
como alambré mi soledad
y se apagó la vela de la noche,
no pude soportar tanto silencio:
quién picoteó los oídos del amor.
Ya no eres volátil hermosura
salida del reloj del bisabuelo.
Espera:
el porvenir es ilusorio,
alguien manipula este péndulo de arena.
Todo está perdido bajo tu caparazón exitista,
hay cierto artilugio en tu forma de cantar,
pájaro de la costumbre.
Sopla esa flauta traversa
canario engreído de tu balada.
Hay tanto cielo desparramado
elige un tropel de nubes y desaparece.
(9 de abril de 2010)
Carta a la tristeza antes de acostarse
Óyeme arcaica compañera…
Tú que vienes del país de la sal
escucha mis plegarias con la noche.
Andariega del desierto,
¿por qué tiemblas?
Apaga el fuego de tu soberbia,
hija de la tempestad.
Mira damisela de cierta popularidad
no te ocultes bajo el rostro del romanticismo,
no puedes quedarte
si tocan
la aldaba con desesperación.
Escucha: te he visto llegar en puntas de pies
entre las sábanas del ayer.
Cuántas noches mi vida fue tuya
en los páramos del nunca jamás.
Oh tristeza perversa…
¿Por qué me niegas mi prometida
al cólera de tu melancolía?
Ayer ninfa, país de los desaparecidos.
Yo escuché tu canto crispado y sobrevivo.
Grita, gira, solloza tu condena más terrible
para cuando ella despierte.
Entrega tus alianzas al olvido,
ya se desató la tormenta con esta flor…
(22 de abril de 2010)
Virgen de Urkupiña
Juntando palabras
bajo
la resolana del patio de la casa.
con la sonrisa de ayer.
Escampan ademanes este cielo bermejo.
No ocultes el amor entre helechos.
Es el fulgor tus ojos creyentes
ni tiempo para matizar tus labios,
al espejo la alegría si llegan devotos
y bailan caporales.
Estruendos, bengalas, papel picado y serpentinas
para la virgen que está el cerro de Qillacollo,
hay que cargar las piedras de la misericordia.
Ya están los padrinos para la celebración,
las piadosas, amigos, parientes y esclavos.
Otro año más la pasante hace la fiesta.
Cantos del alma haciendo el novenario,
agradeciendo a la Pachamama.
Una copa de vino para la tierra, si estamos juntos.
Otro para la peregrina y el último de rodillas para
vos Virgen antes que el invierno me deje solo.
Que se haga grande la chuspa de dones,
mi corazón de coca delira.
Ya está la cena, tu nombre con los vientos
de agosto,
las quince velas y la oración de nosotros
en el arco de los deseos.
Deja que el Yatiri conjure estos corazones
nacidos
para estar juntos.
(15 de junio de 2010)
Cremallera la noche
No apagues el teléfono
esta noche.
Tu estampa al humo escarlata,
la fatigada huella
elogió tu destino.
Ya abierta la maleta de plumas,
baila marioneta
un alba en la acechanza.
Sí te vas no olvides tus botas
al ritmo de una disco pasada de moda,
bailando con un motoquero.
Oye: Ángela toca los teclados
con sus rubios cabellos de muñeca
de trapo.
Crees verme
al delirio de cuerpos
que se abrazan.
Olvida la cicatriz del infortunio,
una copa de vino el rancho
los alegres.
No apagues la música de tu cuerpo.
Enciende salamandra tus huesos.
Entonces señora: la ciudad es suya.
Se abra la cremallera de la noche:
las bestias de la pasión
libres otra vez…
(28 de mayo de 2010)
La pequeña Lulú
La rizada
cabellera recogida,
con ese vestidito colorado
encontrarte con Toby
-muchacha de barrio.-
Salta al elástico en el patio de la escuela
compañera de infancia.
Inquieta Lulú: luna menguante
con tu amiga del salitral,
bajo la farola
de falsas promesas
-en medio la intifada de la noche-
hay que zurcir tu corazón de porcelana.
Junta retazos del destino
cuando no te importe nada de mí,
con ese trébol escondido en tu cartera
de vidrio,
tu peluche
desgarrado por la soledad.
Apaga la constelación de Orión
- infanta incorregible -
sopla vestigios esta historia
te he amado
en el páramo
del nunca jamás.
(12 de Junio de 2010)
Música sin calesita
La caída
no importa
mi viejo amigo del jazz. Hay glorias
y olvidos en tus películas de nitrato.
Desde Santiago –niño pródigo-
tu travesía medio
de albatros.
Una plegaria antes de huir del monasterio
de tus padres;
hay un sueño conjurado en un burdel
los marineros del sur.
El perverso exilio te acorrala,
ese belfo de arena huye
tu memoria.
Beben este vino tus antepasados.
No sé de tus pasiones ni de huéspedes
cuya sonrisas ya no están.
Inusitada manera de enamorarte
de una mujer de cosas simples.
¿Adónde vas cartógrafo por la ruta
de Bolívar y San Martín?
Tus zapatos nómadas sin otra región
un corazón de espejismos.
Son molestas cadencias de una mosca
en el país de los desvelados, ni siquiera tiempo
para despedirte de tu cumpa poeta.
El espantapájaros espera el último colectivo.
No puedes dormir silbando esa canción de amor
si el mundo es una calesita sin música.
(16 de junio de 2010)
Después,
el naufragio
en Isla de Cañas.
Aquí el azote del río.
Esta llaga mi axila,
la certeza del búho
perseguido sin noche.
Descansa mi ojo cíclope
espanta las bestias del sueño,
hace tiempo amanezco: espinas
mi cabeza vagabunda.
Masticando rizomas de peyote,
oigo al viento respirar
en la aldea.
No recuerdo el vértigo del odio.
Rema silueta mía en una barca
sin otra bitácora que el diario existir,
la precaria choza construyo
para desatar el erotismo
-la hoguera sin remordimiento-
y dialogo con el señor Wilson
sobre las profecías Mayas.
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