Washington Cucurto
La felicidad
Afuera llueve con todo y yo estoy en el Mac Donalds mirando el Obelisco,
cada tanto saco la lapicera y garabateo un verso.
Ustedes no me lo creerán:
Pero no puedo ser más feliz.
La felicidad , escribo en una servilleta y todos me miran como escribo.
En estos tiempos de wasaps es rarísimo ver a una persona escribiendo.
Es como ver a un dinosaurio.
Todos a mi alrededor comen hamburguesas gigantes. Hamburguesas-ovnis, hamburguesas
de carne de dinosaurio. Estoy en el centro escribiendo esto y todos me miran
como a un marciano. Pero nadie deja de masticar a su vez.
Gaucho ladino
Hoy me dijo un gaucho que vino a tumbar un eucaliptus que se inclina como caña encima de mi casa: “a los pinos no hay que podarlos porque se secan. Es una conífera”, me gustó esa palabra pronunciada en boca del gaucho. Al toque miré a los tres pinos que están dentro del terreno y me acordé que les había podado las ramas bajas.
“Los podé porque parecen pirámides casi no tienen tronco, gaucho”, me dije con culpa.
El guacho me metió el fichón y se fue. “Está bravo para bajarlo a este hijo de mil y peligra la casa”, soltó antes de perderse a caballo por la inmensidad nunca tan inmensa de Flor Varela.
Soy capaz de pensar cualquier gansada en el campo me vienen de a montones como en bandadas. Pienso en el año en que se mató Alfonsina Storni, 38, ese año nació mi mamá y por ende nací yo. Me quedo pensando largo y tendido en un poema que escribió Margarita pensando en Cortázar.
Pienso en una mujer de un tamaño cómodo.
Gaucho malandra, me enchufó un fichón y se fue.
Me quedé pensando en los pinos.
Paso la hora esperando el momento en que comiencen a secarse.
¡Chau, pirámides de Varela!
Refrán
Yo, caballero,
penetración y rengueo.
Leído en una tumba de Lautremont
Disculpe que no me levante a saludar.
Hijo de 14 años
Y ahora que al fin bajé la persiana y las mujeres ya no me parecen orquídeas hablando por teléfono, ¡ya ni esto son!: orquídeas cantando un tango con micrófono prestado de varón. Ahora, hoy, seguro mañana, nunca ayer, vuelvo a casa cansado leyendo una novelita policial bastante mala que me atrapa en un momento en que pienso qué fundamental es en mi vida el transporte público nacional.
Cacho con la simpleza de una instantánea que pasé la mitad de mi vida subido a un bondi.
Como éste que navega las calles mamotretas de un barrio peligroso.
En una esquina sube mi hijo con un par de muchachos.
Hacen ruido e insultan a la gente,
-me muero de vergüenza, primero me pongo colorado y me achico en el asiento,
quiero que la novela me morfe.
¡Mi hijillo! ¡Tiene una botella negra en la mano y es un gigante!
¡Mi hijillo de 14 años es un gigante!
Agacha la cabeza para que no lo emboque de lleno con la mano abierta, a lo Monzón.
¡No! Toco el freno de mano sostén de los inútiles y no le digo ni le hago nada.
Que siga su rumbo.
Que haga su vida.
Si antes el evangelismo lo llenó de alegría un cacho
Ahora será el alcohol el que lo imposibilite.
¡Pensar que cuando era niño no se me despegaba con nada! Baja en la próxima con otros muchachotes, me mira como a un viejo que está ocupando el asiento
donde debería aplastar su culo.
Ya no es mío.
Lo dejo ir, lo dejo hacer la suya.
Mejor así, ojalá nunca le pase nada malo.
Zurich
Esta tarde descubrimos un barrio extraño lleno de inmigrantes libros y africanos ¡me hace acordar a Berlin! ¿Krausberg?
¡Sí, a Krausberg!
Edificios viejos y rotos
Caserones de 100 años con jardines selectos, en tren que pasa.
Toldos de ropa y comida boliviana
Homero Pumarol no está muerto
Homero Pumarol vive.
La poesía vive en el Caribe.
Homero Pumarol no está muerto.
La literatura todavía no está muerta.
La bachata no morirá nunca.
Zacarías Ferreyra y su tema “¿quién eres tú?”
No morirá nunca.
La vida.
Lo mejor de la vida no está muerto. Está sucediendo ahora.
La bachata
La mejor de la bachata está sucediendo ahora, no está muerto.
La bachata no es una música de guardia
La bachata es la guardia.
Homero PUmarol no está muerto.
¡Repitan!
Homero Pumarol no está muerto.
¡No se oye nada!
Homero Pumarol no está muerto.
La poesía vive en el Caribe.
¡Repeat!
Con este escrito quiero contradecir a la policía secreta
Que afirmó la muerte del poeta.
Vive.
Vive.
Está vivo.
La poesía late en el Caribe.
La poesía no late en La Bombonera.
No hay cartel publicitario que le parta la cabeza. Las enfermeras de la Sanidad lo atienden en el calle Los diarios sueltan la noticia.
“Cartel de publicidad cae sobre cabeza de poeta”. Se corre la bola que el accidentado es el poeta Pumarol
Quien caminaba por la calle y le cayó encima un cartel.
¿Oh, por qué no le pasó eso al viejo Parra?
A Juan Gelman le hubiese venido muy bien un cartelazo en la cabeza
Mientras caminaba por una calle de CDM.
Repitan:
¡No hay cartel publicitario que liquide al poeta!
El poeta es más fuerte que toda la publicidad del mundo.
Ni el cartel mas grande que toda la fortuna de Coca Cola
Puede con la cabeza del poeta.
Solo quiero decir esto:
¡Homero Pumarol no está muerto!
Dama de la chatarra
Durante años o siglos fuiste mi hormiguita culona y no me importó que fueras pequeña y frágil y que en más de una ocasión te dieras vuelta y quedaras boca arriba por el peso de tu culo.
No me molestó que fueses,
Oh, tú, mi flor de tilo,
Oh, tú, dominicana del demonio,
Oh tú my Lady Di of the chatarries, OH, ¡No!, nada de eso, solo una hormiguita culona curada de espanto. Juntos hicimos un nidito en el agujero en la pared de un departamento de dos ambientes de Buenos Aires,
Por ese agujero vimos funcionar al mundo.
Estuvimos en el agujero.
Siendo lo más fuerte posible que pueden ser una hormiguita y su clavo.
Después no sé qué pasó.
Se te desinfló el culo,
se te quemaron las antenas Y dejaste el agujerito en la pared.
Yo sigo siendo el clavo aquel. Pasan los años y ahora no más te ficho con otro clavo de la mano
(un clavo saca a otro clavo)
Viejo, arrugado, aburrido…
Estaba en el Mac Donalds, dibujando en uno de mis cuadernos que se vuelven viejos, arrugados, aburridos, navegando en internet un rato, cuando se me apareció la nenita que se aparece siempre con un ramo de flores como en las películas con lapiceras baratas que no andan para venderme. Le dije que no, que ella era chica y yo grande, que si quería le compraba una hamburguesa. Me pidió mi marcador rosa flúo marca Uni Posca,
Una verdadera genialidad ese marcador.
Se lo tuve que regalar.
La poesía
Es alucinante pensar que la poesía todavía me interesa.
Apocalipsis doméstico.
¡Qué será de nosotros de acá a un par de años!
El mes próximo suben todas las facturas.
Que ya están bien altas.
Nadie tendrá dinero para poder pagarlas. ¡Son tan exorbitantes, exageradas y astronómicas las facturas argentinas que ni siquiera los dueños de la tierra -aquellos feroces inventores del Latifundismo en A.L.- pueden pagarlas!
Seguir la prédica de Evo Morales.
Pagar el gas a su valor. Pagar el gas a su valor.
Dentro de un par de meses el panorama será desalentador.
Nuestro joven presidente dice que hay que ponerse mas pulóveres en casa para no sentir frío.
Medialunas horrendas
En un paradero horrendo atendido por su dueño
comí medialunas como le gustarían a Homero Simpson.
Juntos
Imagino que no debe haber nada
Mejor que estar un mediodía juntos.
Pasarla bien.
Creo que la palaba que mejor te queda.
Y la más linda que descubrí en estos Últimos meses es “juntos”. Aunque me deje afuera, aunque yo no Podré vivir ese estado nunca.
El mejor piropo que te puedo decir es ”juntos”.
El mejor comentario de tu novela.
(que todavía no escribiste) es “juntos”.
En el cuerpo andan juntos de la mano.
Y son tan lindos como un campo de nomeolvides.
Hoy recupero para el mundo Traigo de nuevo a la sociedad la palabra “juntos”.
Yo no quiero que digas para englobar todo para meter todo en una bolsa,
Juntos.
¡No!
Juntos, por favor, no!
Juntos, lo mejor de esta vida
Pasarla juntos
Mientras escribo esto pienso:
“qué bueno sería que los hombres desaparezcan del mundo”
Se extinguirán del Planeta.
Y entonces podríamos andar juntos.
Hoy amanecimos pegaditos uno a otro,
¡Nos autopegué con líquido de saliva fluorescente!
La última plaza
Con un libro de inglés en las manos de la editorial OXFORD READAND. IMAGINE del que no entiendo nada y deberé explicar a mi hija temas de su curso
siento que estoy ante la última plaza de mi vida.
Hace frío, aunque estemos en setiembre Y detesto este espectáculo de llevar a los hijos a la plaza. Odio esto ahora. Mis dos hijas ya están grandes y se aburren.
Ante lo cual, intuyo que crecieron y es la última vez que venimos a jugar a esta plaza.
Ellas también se sentirán extrañas
Tendrán melancolía e intentarán sorprenderme. Para ellas también es la última de sus vidas por lo menos, hasta que tengan hijos.
El libro de inglés
Hay cosas que ya no aprenderé…
Hay cosas que ya no volverán…
Ey, amigo…
Ey, vos, amigo, necesito un préstamo
Necesito unos pobres mangos rosados
No son muchos, es poca guita en realidad, Pero para un seco como yo… hasta una lágrima
Es motivo de mar y de tragedia.
No tengo un peso y tengo que pagar.
Por más que busco busco busco
No consigo generar un peso,
Son épocas rudas
Y necesito amigo, que me sostenga
Que me apisone con unos billetitos
Algo para comer
El café
Los gastos diarios
Mi hijita de siete años
Necesita cosas
Morena estudia fuerte pero le cuesta
El más grande tiene 14 para 15
Y quiero ir a la universidad estudiar ingeniería
Esa vaina
Es maestro mayor de obras a los 15!
Una especie de genio proletario.
Yo le digo, ¿para qué mas?
¿Qué sentido tiene pasarse la vida estudiando,
Leyendo, encerrado diseñando maquetas?
Pero insiste y no puedo decirle que no
Obnubilado por el pasto de la vida el borrego está en esa
¿y qué voy a decirle?
¿Qué no tengo un peso?
No tiene el menor sentido todo esto.
Por eso vengo a pedirle amigo
Que me aferre con unos billetitos
Que hoy necesito, pero mañana no,
Que le devolveré hasta el último centavo.
Pinto
Yo no tengo nada que hacer
Lo que tenía que hacer lo hice Y lo que no hice ya no lo haré.
Estoy en cero,
50 años de desventaja
Endeudado y ocupado por sobrevivir
Y me cansé
El dinero ya no es mi patrón.
Me encierro en un cuarto y pinto
Arruino piletas paredes y pasillos Dibujo mientras a mi alrededor el mundo ladra:
Una actividad inútil en un mundo obsceno.
¿Qué me queda por hacer?
Pinto, dibujo, pego papeles y escribo
Mientras el sol afuera amenaza con derretir al planeta.
Estoy bien
Estoy al costado del camino
Mientras todos bailan y corren a sus empleos
Ya no soy joven
Ya no atraigo a nadie
Solo me queda el lenguaje
Ni siquiera unos pocos dólares me quedan
Está bien, leo, pinto y escribo, No despertó el cáncer en mí, todavía.
Uso anteojos y no estoy para nada bien.
Estoy bien al costado del camino, mejor dicho.
El mundo no me deja participar de su locura.
Padre
Siempre supe que andaba bien en esta asignatura
Pero cuando veo a mis hijos caprichosos Deformes, estudiando construcción o veterinaria
Me alegra porque no serán como yo
Correrán como el resto del mundo detrás del dinero.
En el fondo, bien en el fondo, me quiero matar…
¿Por qué tan distintos?
¿Por qué tan monstruos como los demás monstruos de este mundo? Ey, loco, qué decís, están los edificios llenos de gente así. Ey, loco, qué decís, están los micros y las cloacas llenas de gente así.
Cuando los veo grandes e indiferentes
Aprendo una sola cosa: fui un padre de mierda.
Ey, loco, esta gente va a terminar con el planeta. Tiemblan las plagas, los calamares y los bichos que suenan como helicópteros que todavía existen hasta que lleguen los bárbaros.
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